Turismo sexual: la otra cara de la heroica
POR Paula Salcedo
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar seccional Cartagena, reveló que la explotación sexual infantil ha crecido un 25 por ciento en los últimos 3 años, y que los niños y niñas son sometidos a todo tipo de prácticas sexuales.
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| FOTO:https://www.elespectador.com/ |
“Tampoco vamos a permitir que los sitios emblemáticos e históricos de la ciudad se tomen para la oferta sexual”; Dumek Turbay, gobernador de bolívar.
“Ana” es una joven de 17 años, de tez morena y ojos claros, su rostro lo adornan unas particulares pecas y una sonrisa seductora; a pesar de su corta edad ella conoce mejor que nadie lo que es trabajar cada día para comer.
“Ana” es una de las tantas jóvenes que a diario en la ciudad de Cartagena tienen que alquilar sus cuerpos para poder ganar el sustento diario.
Ella camina por las calles con su corto vestido azul y sus altos zapatos negros de tacón; con tanto maquillaje que si no te le acercas no distinguirías su edad. Llama la atención de hombres y mujeres por igual con su caminar exótico cómo si de un pase de baila se tratara.
“No me importa que la gente se me quede viendo cuando voy caminando, sé que soy una negra que llama la atención, también sé que las mujeres me señalan y los hombres me desean”, dice “Ana” trabajadora sexual.
En su testimonio ella confeso: “Tenía doce años cuándo el hermano mayor de mi mamá vendió mi virginidad a un turista francés; pensé que eso sería todo, pero después de unos días comenzó a venderme con hombres mayores que parecían retirados del ejército o tal vez de la naval, a mi madre la tenía amenazada para que no hablara, no la juzgo ni estoy enojada con ella sé que no podía hacer más nada".
Frente a todos éramos una familia normal; recuerdo una vez que me llevo con un turista español, fue la peor experiencia que he tenido en mi vida, termine con moretones en todo el cuerpo y con la boca partida”.
Daniela, una cartagenera de 25 años que lleva 3 años ejerciendo la prostitución en el casco histórico de la ciudad, dijo que prefiere trabajar con extranjeros porque “son los que mejor pagan”.
A diario en la ciudad somos testigos de esta gran realidad de nuestra sociedad, muchos de nosotros preferimos acudir a la negación porque es nuestro modo de auto-protección; pero pregunto: ¿Quién cuida a las jóvenes como “Ana” que son obligadas para seguir este camino?
La Alcaldía de Cartagena tiene en frente un reto mayúsculo en el combate a esas organizaciones y en la promoción social y cultural de los jóvenes, para que no se dejen engañar ni involucrar en un negocio que destruye su historia personal y familiar. Práctica que los despoja de su dignidad como personas.
La escala del proxenetismo en el país alarma. Sus inspiradores son grupos que involucran en no pocos casos a ciudadanos de otras nacionalidades y poderosas “matronas de la prostitución”, como alias “Madame”, identificada como Liliana Campos Puello, a quien la Fiscalía sindica de dirigir una banda que enviaba niñas a países de Centroamérica y a Estados Unidos.
Campos está considerada por las autoridades como “la mayor proxeneta de Cartagena” y su imagen llegando a los juzgados, altanera, sonriente y mostrando el dedo corazón a periodistas y curiosos se quedó en la retina de los colombianos como ejemplo de la impunidad con que se exhiben los explotadores sexuales.
Como parte de los operativos, el fiscal delegado contra la violencia de niños y niñas, Mario Gómez, informó el 20 de agosto que la Fiscalía “rescató a 49 mujeres de los sótanos de tres establecimientos” donde eran sometidas a la explotación sexual.
Él explicó que de las 49, 23 eran venezolanas y eran “forzadas a vivir en los sótanos”. El director del departamento administrativo de salud de Cartagena (DADIS), Antonio Sagbini, dijo que un censo de 2017 muestra “que alrededor de 656 mujeres ejercen la prostitución en Cartagena”.
Mientras las autoridades se esfuerzan para que la sombra de la explotación sexual no cubra la buena imagen de la turística ciudad.

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