miércoles, 27 de febrero de 2019

Poesía callejera

"Él era un planeta tan frió e inhóspito como marte, ella a sus ojos era como una galaxia llena de vida y hermosos colores"... "él pensó que alejándose ella lo olvidaría y seria feliz, ella jamás amo a nadie como a él"... " aun hoy espera por su llegada".
-always.

Crónica

Barranquilla, atlántico.

El manjar de los dioses: la butifarra soledeña

La comida del Caribe tiene un no sé qué y un no sé dónde que encanta.

Por Paula Salcedo.


“La butifarra es un pilar importante en la gastronomía del municipio,es una bainaperfecta, un manjar de los dioses, el hombre no puo hacer semejante sabrosura solo”. Alberto Guzmán flores residente de soledad y comensal apasionado.
Foto: cortesía es.wikivoyage.org

Merecumbé y butifarra son, quizá, dos de los términos más atinados para referirse a Soledad, considerada la tercera población de la Región Caribe en cuanto a su número de habitantes. La tierra del maestro ‘Pacho’ Galán, creador del estilo musical que fusiona cumbia y merengue, concentra en uno de sus barrios bullosos y conocidos a una familia que se dedica a elaborar el embutido. José María Cera Gutiérrez “Juancho”-Apodo que le dieron sus amigos desde pequeño - un butifarrero de sesenta y cinco años que por tradición lleva más de treinta años llenando de sabor y gusto el paladar de propios y turistas.

Son las 4:35 am, José María se dispone a empezar con su ardua labor, se prepara para ir al mercado y buscar la carne; él prefiere hacerla con la careta de la vaca, según el mantiene un mejor sabor; al llegar a casa toma un receso y comienza a moler la carne y sazonarla con sal, pimienta picante y verduras, le agrega carve para que no se sienta grasosa al morder, mientras su esposa, y sus nietos le ayudan con sus respectivas tareas.
“Estaba «pelaito» cuando veía a mi abuelo hacer las butifarras junto a mi abuela, a mí no me gustaba mucho estar encerrado frente al fogón. 

Yo quería era salir a jugar a la calle con los otros «pelaitos», mi papa me decía que le «parara bolas» a las butifarras o quedarían mal cocidas y me iba a «cascar»”. “le cogí amor al oficio y ahora junto a mi esposa le enseñamos a nuestros hijos la tradición”. Comenta José María.

“Recuerdo cuando fui invitado a Radio el sol y me hicieron una entrevista; me pidieron butifarras y yo se las lleve; Salí en el periódico de la Libertad o el Heraldo no recuerdo bien cual fue, sacaron fotos de la casa”. “Le doy gracias a Dios porque mi negocio ha prosperado, con esto he sacado a mi familia adelante”. Comenta José María
Con su frente perlada del sudor y sus ojos inyectados de sangre por el esfuerzo comienza a embutir la carne en la tripa del cerdo mientras sonríe mirándome a los ojos. “Sé lo que piensa, ¿Qué tiene de especial esta simple bolita de carne?, le diré, lo que la hace especial: cuidado, amor”.

Mediante el decreto número 0597 del 8 de julio de 2013, emanado de la Gobernación del Atlántico y con el aval del Ministerio de Cultura, la butifarra fue declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial del departamento, como una manifestación tradicional “valiosa por su invaluable e incalculable representación en el componente cultural que identifica al colectivo”.

La mayoría de habitantes del Municipio asegura que la butifarra más que un plato representativo se constituye, incluso, en una de las principales actividades comerciales de la población. La calle 17 entre carreras 19 y 21 así lo demuestra. El tramo se ha convertido en la ‘Calle de la butifarra’.

Reportaje

Turismo sexual: la otra cara de la heroica

POR Paula Salcedo

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar seccional Cartagena, reveló que la explotación sexual infantil ha crecido un 25 por ciento en los últimos 3 años, y que los niños y niñas son sometidos a todo tipo de prácticas sexuales.

FOTO:https://www.elespectador.com/


















“Tampoco vamos a permitir que los sitios emblemáticos e históricos de la ciudad se tomen para la oferta sexual”; Dumek Turbay, gobernador de bolívar.

“Ana” es una joven de 17 años, de tez morena y ojos claros, su rostro lo adornan unas particulares pecas y una sonrisa seductora; a pesar de su corta edad ella conoce mejor que nadie lo que es trabajar cada día  para comer.

“Ana” es una de las tantas jóvenes que a diario en la ciudad de Cartagena tienen que alquilar sus cuerpos para poder ganar el sustento diario.

Ella camina por las calles con su corto vestido azul y sus altos zapatos negros de tacón; con tanto maquillaje que si no te le acercas no distinguirías su edad. Llama la atención de hombres y mujeres por igual con su caminar exótico cómo si de un pase de baila se tratara.

“No me importa que la gente se me quede viendo cuando voy caminando, sé que soy una negra que llama la atención, también sé que las mujeres me señalan y los hombres me desean”, dice “Ana” trabajadora sexual.

En su testimonio ella confeso: “Tenía doce años cuándo el hermano mayor de mi mamá vendió mi virginidad a un turista francés; pensé que eso sería todo, pero después de unos días comenzó a venderme con hombres mayores que parecían retirados del ejército o tal vez de la naval, a mi madre la tenía amenazada para que no hablara, no la juzgo ni estoy enojada con ella sé que no podía hacer más nada".

Frente a todos éramos una familia normal; recuerdo una vez que me llevo con un turista español, fue la peor experiencia que he tenido en mi vida, termine con moretones en todo el cuerpo y con la boca partida”.

Daniela, una cartagenera de 25 años que lleva 3 años ejerciendo la prostitución en el casco histórico de la ciudad, dijo que prefiere trabajar con extranjeros porque “son los que mejor pagan”.

A diario en la ciudad somos testigos de esta gran realidad de nuestra sociedad, muchos de nosotros preferimos acudir a la negación porque es nuestro modo de auto-protección; pero pregunto: ¿Quién cuida a las jóvenes como “Ana” que son obligadas para seguir este camino?

La Alcaldía de Cartagena tiene en frente un reto mayúsculo en el combate a esas organizaciones y en la promoción social y cultural de los jóvenes, para que no se dejen engañar ni involucrar en un negocio que destruye su historia personal y familiar. Práctica que los despoja de su dignidad como personas.

La escala del proxenetismo en el país alarma. Sus inspiradores son grupos que involucran en no pocos casos a ciudadanos de otras nacionalidades y poderosas “matronas de la prostitución”, como alias “Madame”, identificada como Liliana Campos Puello, a quien la Fiscalía sindica de dirigir una banda que enviaba niñas a países de Centroamérica y a Estados Unidos.

Campos está considerada por las autoridades como “la mayor proxeneta de Cartagena” y su imagen llegando a los juzgados, altanera, sonriente y mostrando el dedo corazón a periodistas y curiosos se quedó en la retina de los colombianos como ejemplo de la impunidad con que se exhiben los explotadores sexuales.

Como parte de los operativos, el fiscal delegado contra la violencia de niños y niñas, Mario Gómez, informó el 20 de agosto que la Fiscalía “rescató a 49 mujeres de los sótanos de tres establecimientos” donde eran sometidas a la explotación sexual.

Él explicó que de las 49, 23 eran venezolanas y eran “forzadas a vivir en los sótanos”. El director del departamento administrativo de salud de Cartagena (DADIS), Antonio Sagbini, dijo que un censo de 2017 muestra “que alrededor de 656 mujeres ejercen la prostitución en Cartagena”.

Mientras las autoridades se esfuerzan para que la sombra de la explotación sexual no cubra la buena imagen de la turística ciudad.

Pescado y arroz de frijolito: comida santa Por Paula Salcedo Esta es una típica  comida de la semana santa en muchos de los hogares co...